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Plasticidad neural y dolor crónico: entender el dolor para tratarlo mejor

El dolor crónico no puede explicarse únicamente por daño tisular. En muchos pacientes, la lesión inicial ya ha cicatrizado, pero el dolor persiste. Aquí entra en juego un concepto clave: la plasticidad del sistema nervioso.

 

 

Cuando el dolor se mantiene en el tiempo, el sistema nervioso puede volverse más sensible. Este fenómeno, conocido como sensibilización central, implica cambios en la médula espinal y el cerebro que amplifican la señal dolorosa. El resultado es un sistema nervioso que responde con dolor ante estímulos que no deberían provocarlo.

 

Desde la fisioterapia, esto tiene implicaciones directas. Si tratamos únicamente el tejido (músculo, tendón o articulación) sin considerar el estado del sistema nervioso, los resultados pueden ser limitados. Por eso, el abordaje moderno del dolor crónico combina educación en neurociencia del dolor, ejercicio terapéutico progresivo y exposición gradual al movimiento.

 

Explicar al paciente qué es el dolor, por qué aparece y por qué moverse de forma controlada es seguro, reduce la amenaza percibida y mejora la adherencia al tratamiento. No se trata de “convencer”, sino de reentrenar un sistema nervioso hiperprotector.

 

Comprender el dolor es, en sí mismo, una intervención terapéutica.

 






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