Refuerzo de Lemaire
- Alejandro Conde Rubio
- hace 4 días
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La rotura del ligamento cruzado anterior sigue siendo una de las lesiones más relevantes en el deporte, no solo por su frecuencia, sino por su alto índice de recaídas. En este contexto, el refuerzo de Lemaire ha surgido como una estrategia quirúrgica complementaria para mejorar la estabilidad rotacional de la rodilla y reducir el riesgo de fallo tras la reconstrucción del LCA.
El procedimiento de Lemaire consiste en una tenodesis extraarticular lateral (procedimiento quirúrgico que consiste en fijar un tendón a un hueso), generalmente utilizando una banda de la cintilla iliotibial, que se fija en el fémur para reforzar el control de la rotación interna de la tibia. Este enfoque no sustituye al LCA, sino que actúa como un complemento biomecánico, especialmente útil en pacientes con alta demanda deportiva o con inestabilidad rotacional marcada.
La evidencia actual muestra que añadir un refuerzo lateral extraarticular puede reducir significativamente el riesgo de rerrotura, especialmente en poblaciones jóvenes y deportistas que practican deportes de pivote. Estudios recientes han observado mejoras en la estabilidad rotacional y una menor tasa de fallo del injerto en comparación con la reconstrucción aislada del LCA.
Aunque los principios generales del proceso de rehabilitación siguen siendo similares, el control de la carga y la progresión deben ser aún más precisos. La presencia de un refuerzo lateral modifica la biomecánica de la rodilla, por lo que el trabajo de control neuromuscular, la fuerza del complejo lumbopélvico y la estabilidad en gestos rotacionales adquieren un papel clave.
Esto se traduce en programas de rehabilitación que integren progresiones específicas de cambio de dirección, desaceleración y control en valgo dinámico. No se trata solo de recuperar fuerza, sino de garantizar que el paciente pueda tolerar cargas rotacionales de alta exigencia sin comprometer la integridad del sistema. El refuerzo de Lemaire no es una solución universal, pero en el paciente adecuado puede marcar la diferencia.





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