¿Cuándo optar a una acromioplastia?
- Alejandro Conde Rubio
- 22 abr
- 2 min de lectura
Históricamente, la acromioplastia (limar el acromion para dar espacio a los tendones del manguito rotador) el cual, durante mucho tiempo, ha sido el tratamiento estándar para el dolor subacromial. Sin embargo, la ciencia moderna nos obliga a ser mucho más críticos. La evidencia actual, proveniente de ensayos clínicos de alta calidad como los estudios CSAW o Finned, demuestra que la descompresión quirúrgica no ofrece beneficios superiores al tratamiento conservador bien dirigido en la mayoría de los pacientes.
¿Cuándo es realmente una opción?
Como fisioterapeuta clínico, mi prioridad es la funcionalidad. Debemos entender que el dolor de hombro es multifactorial: depende de la carga de trabajo, la fuerza muscular y la sensibilización del sistema nervioso, no solo de un "roce" óseo.
Y con esto personalmente, no busco ni demonizar, ni erradicar el proceso quirúrgico, sino dar algo más de luz de en qué situaciones y bajo qué criterios valorar dicho procedimiento. Dicho lo cual, desde mi punto de vista, deberíamos optar por la cirugía únicamente cuando:
Se ha cumplido un protocolo de fisioterapia activa (englobando todas las técnicas que disponemos) y ejercicio terapéutico (mínimo 3 a 6 meses) con una adherencia excelente y sin resultados.
Existe un déficit funcional severo que no responde a la mejora de la capacidad de carga del tejido.
El paciente comprende que la cirugía no es un "atajo", ya que requerirá rehabilitación postoperatoria igualmente intensa.
Aun así, debería de ser el último escenario de abordaje, siempre y cuando el procedimiento conservador no haya dado sus frutos. Y aun así esta no nos garantiza el éxito terapéutico del paciente. La revisión Cochrane de Lähdeoja et al. es tajante: la cirugía no proporciona beneficios clínicamente importantes en dolor o función comparada con el placebo (cirugía simulada) o el ejercicio
.
El hombro no está "bloqueado" por un hueso; lo más probable es que necesite ser más fuerte. Debemos agotar siempre la vía del ejercicio y tratamiento conservador antes de considerar el bisturí.





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