Hoffitis
- Alejandro Conde Rubio
- 11 mar
- 2 min de lectura
El dolor anterior de rodilla es uno de los motivos de consulta más frecuentes en fisioterapia y medicina del deporte. Dentro de sus múltiples causas, existe una estructura que a menudo pasa desapercibida: el cuerpo adiposo infrapatelar, también conocido como grasa de Hoffa. Cuando esta estructura se inflama o se irrita, hablamos de hoffitis o síndrome de la grasa de Hoffa.
El cuerpo adiposo de Hoffa es un tejido altamente vascularizado e inervado situado debajo de la rótula y detrás del tendón rotuliano. Su función no es pasiva: participa en la biomecánica de la rodilla, la distribución de cargas y la amortiguación articular. Sin embargo, su elevada inervación también lo convierte en una fuente potencial de dolor cuando se produce compresión repetida, microtraumatismos o alteraciones biomecánicas.
La hoffitis suele asociarse a una hiperextensión repetida de rodilla, alteraciones del control patelofemoral o sobrecarga deportiva. Clínicamente, el paciente suele referir dolor en la zona anterior de la rodilla, especialmente al extender completamente la articulación, permanecer mucho tiempo de pie o durante gestos como saltar, correr o subir escaleras.
Desde la fisioterapia el tratamiento debe centrarse en reducir la irritación mecánica del tejido y mejorar la función global de la rodilla. La literatura respalda intervenciones basadas en control de la carga, fortalecimiento de la musculatura del cuádriceps y cadera, y mejora del control neuromuscular durante tareas dinámicas. Además, estrategias como la modificación temporal de actividades o el uso de técnicas antiinflamatorias como el láser de alta potencia o la diatermia para mejorar fisiológicamente dicho tejido.
Evaluar la mecánica de movimiento del paciente es fundamental. Factores como déficit de control de cadera, mala alineación en tareas de carga o desequilibrios musculares pueden mantener la irritación del cuerpo adiposo si no se corrigen.
La hoffitis no es solo una inflamación local, sino el resultado de una interacción entre carga, movimiento y control neuromuscular. Abordar estos factores es clave para una recuperación duradera.





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